Fue un luchador, de esos que bregan toda una vida para tener lo que se merecen, un currante nato no solo aquí sino en Uruguay, su segunda patria. Pero desgraciadamente la vida no es justa y una enfermedad que se creía vencida acabó rápidamente con el a sus 67 años.
Repito, con su vida no con su recuerdo, que estará grabado a fuego en todos y cada unos que tuvimos el placer de conocerlo y de compartir con el algunos ratitos de su existencia.
No puedo más que agradecer el corazón tan grande de esa familia para conmigo, a mi hermano Juanma en esto momentos tan duros...
La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
En el recuerdo, al Amigo Manolo...Allá donde se encuentre
